La Toxoplasmosis es un parásito unicelular llamado “Toxoplasma gondii” y es mucho más común de lo que se piensa.
La Toxoplasmosis es una zoonosis que está distribuida a nivel mundial. Esta infección es generada en animales domésticos y luego puede ser transmitida al ser humano. Pero el gato es el único que tiene a este parásito como huésped definitivo. Éstos lo contraen al comer un ave o un ratón. Este parásito que se aloja en los intestinos del gato, pone sus huevos u oocistos, y luego son eliminados con las heces.
Las moscas o cucarachas que tomen contacto con las heces del animal también pueden transmitirla difundiendo la infección.

¿Qué se debe hacer al quedar embarazada?
Al conocer la noticia de embarazo es necesario realizarse análisis de sangre para verificar que no tiene la infección en la sangre.
En muchas embarazadas suele encontrarse registros históricos de la enfermedad, pero lo importante de esto son los anticuerpos ya adquiridos para enfrentarse a la toxoplasmosis.
Si se encuentra la enfermedad, muchas veces se derivan a infecciólogos o son tratadas por el mismo médico ginecólogo.

¿Qué puede ocasionar esta infección?
La toxoplasmosis en el embarazo pude causar síntomas no muy importantes o ser totalmente asintomática.
El problema reside en el bebé. Ya que la enfermedad pasa al feto a través de la placenta. Pueden ocurrir tres cosas básicamente: 1- puede ocasionarse un aborto; 2- puede morir al nacer o 3-puede adquirir la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?
En el período de incubación no se registran síntomas. La toxoplasmosis muchas veces pasa inadvertida ya que el cuerpo genera anticuerpos contra el parásito, pero esto no significa que se puedan tener síntomas de esta.
Los síntomas de la toxoplasmosis linfática leve o adquirida (que es la que contrae la embarazada, si es que los tiene) pueden ser como una gripe o una mononucleosis:
1- anemia leve
2- presión arterial baja
3- dolor de cabeza
4- dolor muscular
5- inflamación en los ganglios
6- mialgia
7- baja cantidad de glóbulos blancos
8- mayor número de linfocitos
9- resultados generalmente anormales en las pruebas función hepática
10- malestar general

¿Qué recaudos deben tomarse para no contraer la enfermedad?
Hay que tener en cuenta que es una enfermedad que la pueden tener muchos animales. Por eso es necesario no comer carnes crudas o poco cocidas. Deben tener en cuenta que el parásito resiste hasta 72ºC, por lo que siempre es aconsejable cocinar muy bien las carnes, especialmente la de cerdo y la de cordero.
Por la misma razón, la embarazada debe higienizarse bien las manos al manipular la carne, no debe olvidar tampoco lavar bien las tablas de corte y utensilios de cocina que utilice después de tocar la carne cruda.
El parásito puede encontrarse en la tierra, por lo que es conveniente el lavado de frutas y vegetales con unas gotas de lejía y luego su lavado con agua para poder eliminar cualquier residuo. Por la misma razón es aconsejable pelar tanto las frutas como los vegetales.
Es necesario evitar el consumo de leche de cabra y consumir los huevos cocidos.
Si la familia tiene un gato, es imprescindible que la mujer embarazada no realice la limpieza del lugar donde el gato deja sus necesidades. No alimentar al gato con carne cruda o carnes que están bien cocidas. Para que el gato no contraiga la enfermedad de otro ejemplar es conveniente que no salga de la casa.
Si tiene jardín es necesaria la utilización de guantes para trabajar la tierra y por último tratar de evitar las plazas de niños con arena, ya que en éstas los gatos podrían dejar sus heces.

¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento de el toxoplasma gondii es con fármacos. En una etapa temprana se suele utilizar espiramicina y en una eptapa más avanzada en la cual el bebe ha contraído la enfermedad se suelen utilizar Pirimetamina y Sulfonamidas. Por supuesto esto a modo informativo, siempre es necesaria la consulta con su médico ginecólogo o infecciólogo.

¿Qué ocurre con el bebé si contrae la enfermedad?
Los bebes que nacen con la enfermedad pueden tener los síntomas o no.
Si los tienen podrían generar infecciones en los ojos que podrían derivar en una ceguera; infecciones en el hígado; ictericia grave; parálisis cerebral ; facilidad para formar hematomas; retraso mental; neumonía o convulsiones.