Una pérdida es cuando puede notar un flujo de color rojo oscuro. Puede suceder en las primeras semanas de embarazo. Muchas veces no afectan el curso del embarazo, pero es necesario el control, ya que en casos más graves pueden ser el comienzo de un aborto espontáneo.

Las primeras semanas de embarazo son cruciales para el embrión. Es por eso que una pérdida puede amenazar al embarazo. Si las pérdidas se prolongan por unos días y se acompañan por dolores, las probabilidades del aborto aumentan considerablemente.
En cualquiera de los casos siempre es necesaria la consulta con su médico.

¿Por qué suceden?
En las primeras semanas puede ocurrir que el cuello uterino se inflame, muchas veces sucede luego de tener relaciones sexuales y es por eso que tenga alguna pequeña pérdida.
Otras veces sucede que la bolsa sufre algún desprendimiento que puede afectar la formación de la placenta, es por eso que siempre es necesario en cualquiera de las dos opciones comentar con el médico sus preocupaciones, él será el que, dea cuerdo a la intensidad y a cualquier otro síntoma, decidirá que es lo mejor para la mujer y para el feto.
También los cambios hormonales que sufre el cuerpo también pueden provocar una pérdida.
El riesgo de tener un embarazo ectópico es otra opción, éste es aquel que en lugar de implantarse dentro del útero lo hace fuera de este. En este caso la pérdida viene acompañada generalmente por dolor abdominal y mareos.
Pueden referirse también a causas no tan comunes como la enfermedad trobolástica gestacional, en la cual el embrión no existe sino que un tejido que crece rápidamente se desarrolla en útero y va ocupando todo el espacio.
En el segundo trimestre puede ocurrir que las pérdidas sean a causa de una placenta previa o la alerta de un parto prematuro

Tratamiento

Antes que nada es necesaria una ecografía para verificar que el embrión esté en condiciones y si hubiese un desprendimiento se vería también. En general en las primeras semanas de embarazo es más común que se realice una ecografía vaginal, ya que el embrión es muy pequeño y es más difícil ver la situación en el útero al detalle.
El tratamiento más común es el más sencillo y clásico, hacer reposo. Es lo primero que se probará cuando la pérdida es pequeña. En otros casos de pérdidas persistentes y abundantes pueden probarse con inhibidores del útero, que lo relajarán para que no haya contracciones u otras veces se utiliza progesterona. Pero normalmente se prefiere el reposo.