Un embarazo anembrionario es un embarazo sin feto. El óvulo fertilizado se implanta en el útero, se desarrolla el saco gestacional normalmente, pero el embrión no crece.
La mitad de los embarazos perdidos en el primer trimestre se debe a embarazos anembrionarios.

¿Cuáles son las causas?
Las causas son generalmente por problemas cromosómicos conjugados con un espermatozoide u óvulo con alguna mala formación, también puede suceder que en la fusión de las células se hayan generado daños o un error de codificación o información genética. La gestación continúa pero el embrión no se desarrolla.


Diagnóstico y síntomas de embarazo anembrionario

Se diagnostica por ecografía que se realiza a partir de las siete semanas y se visualiza un huevo vacío. La mujer debe tener en cuenta que los análisis darán positivos, por eso es importante la realización de una ecografía.
Generalmente la mujer siente los síntomas normales de un embarazo, pero es frecuente que pueda sentir un dolor en el vientre, como un calambre, puede tener un sangrado vaginal de color rojo oscuro o borravino. Puede tener contracciones hasta el eliminar el saco gestacional, la placenta y el líquido amniótico.

¿Qué sucede después?

Es muy probable que el mismo cuerpo expulse el saco, pero si esto no sucede se debería efectuar un legrado uterino.
Es muy probable que el médico ginecólogo le indique algunos estudios previos a retomar la búsqueda. Se suele recomendar la espera de tres meses antes de reestablecer la búsqueda. No solo por una cuestión física sino también psicológica. Ya que a la mujer le cuesta sentir que su embarazo en realidad no lo era, ya que no existió un feto que se pueda desarrollar.